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Eritema nodoso

Actualizado el 31 mar 202611:47 p.m.
Las paniculitis son un grupo heterogéneo de procesos inflamatorios del tejido celular subcutáneo. Se clasifican en: paniculitis lobular y paniculitis septal. El eritema nodoso (EN) es la forma más común de paniculitis y es la paniculitis septal prototípica. Entre los adultos, esta afección afecta con mayor frecuencia a las mujeres (H:M 1:5); además, el número máximo de incidencias ocurre entre la segunda y la tercera década, aunque puede ocurrir a cualquier edad.
🩺 Patogénesis
La grasa subcutánea está compuesta por adipocitos, con su citoplasma lleno de lípidos, y septos fibrosos que contienen la vasculatura que alimenta la grasa. La grasa subcutánea normal está compuesta por lóbulos separados por finos septos fibrosos con vasculatura y pocas células inflamatorias. El citoplasma del adipocito contiene abundantes lípidos que forman un espacio claro.
• Paniculitis lobular: la inflamación afecta los cúmulos de adipocitos (lóbulos), lo que suele provocar una mayor necrosis grasa (Et. Prin. Paniculitis lúpica, vasculitis nodular asociada a tuberculosis, paniculitis pancreática).
• Paniculitis septal: el infiltrado inflamatorio se concentra en los tabiques fibrosos que rodean los lóbulos de grasa.
Figura 1. Esquematización de la paniculitis septal y lobular.
Se ha propuesto que el EN deriva de la formación de complejos inmunes y su depósito en las vénulas de los septos de la grasa subcutánea. Sin embargo, algunos autores han informado una ausencia de complejos inmunes circulantes en el EN no complicado, y se ha propuesto una reacción de hipersensibilidad retardada de tipo IV. Las lesiones tempranas se caracterizan por un infiltrado inflamatorio neutrofílico en el que los neutrófilos activados podrían causar daño tisular oxidativo e inflamación debido a la producción de especies reactivas de oxígeno; también existe hemorragia y septos edematosos SIN vasculitis. Los granulomas radiales de Miescher consisten en pequeñas colecciones de histiocitos dispuestas alrededor de una hendidura central en forma de estrella. Esta es una característica relativamente específica pero no patognomónica.
Figura 2. Tipos de granulomas en diversas enfermedades.
🦵🏻 Cuadro clínico
Se caracteriza por nódulos eritematosos dolorosos de inicio agudo, principalmente en la zona pretibial, aunque también pueden afectar los tobillos, los muslos y los antebrazos. Las lesiones son bilaterales y simétricas, con placas eritematosas sensibles de 1-6 cm de diámetro. Generalmente es autolimitado y se resuelve en 1 a 6 semanas, pasando de un rojo brillante a una decoloración amarillo-marrón o verde-azulada, similar a un hematoma (eritema contusiforme). La coexistencia de lesiones en diferentes etapas de evolución puede observarse en el mismo paciente. Los nódulos sanan sin ulceración, cicatrización ni atrofia, y las recurrencias no son infrecuentes. El cuadro clínico suele acompañarse de síntomas sistémicos, como fiebre, malestar general, dolor de cabeza, molestias gastrointestinales (dolor abdominal, vómitos y diarrea), tos, linfadenopatía, pérdida de peso y artralgias (tobillos y rodillas), lo que podría sugerir una etiología secundaria a una enfermedad sistémica; por lo que el verdadero reto reside en identificar la etiología subyacente (neoplasias sólidas, leucemia, linfoma, fármacos, infección estreptocócica [antiestreptolisina O], tuberculosis primaria/latente [IGRA/IFN-𝛾], sarcoidosis [síndrome de Löfgren], enfermedad de Behçet, embarazo, enfermedad inflamatoria intestinal, entre otros), antes de considerarlo idiopático.
Figura 3. Eritema nodoso. a): nódulos pretibiales eritematosos dolorosos bilateralmente. b): eritema contusiforme.
Figura 4. Algoritmo de abordaje etiológico del eritema nodoso.
Tabla 1. Etiologías del eritema nodoso.
Tabla 2. Diagnósticos diferenciales del eritema nodoso.
💊 Tratamiento:
El soporte sintomático es un enfoque adecuado para la mayoría. Se pueden usar vendajes de compresión y elevación de las extremidades para el alivio del edema. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como la indometacina 100-150 mg/día o el naproxeno 500 mg/día pueden usarse para el control del dolor. Se debe tener precaución con el uso de AINE en pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) ya que pueden empeorar los síntomas de la EII. En la enfermedad refractaria, el yoduro de potasio oral puede utilizarse con una dosis de 100-300 mg cada 8 horas y reducirlo gradualmente a 150 mg/día; sin embargo, está contraindicado durante el embarazo o la lactancia. El yoduro de potasio, la colchicina y la dapsona son fármacos utilizados para tratar la dermatosis neutrofílica, lo que los convierte en una buena opción para el eritema nodoso asociado a la enfermedad de Behçet. Los corticosteroides sistémicos e intralesionales rara vez se utilizan para tratar el EN, y se debe descartar una infección subyacente o una neoplasia maligna antes de usarlos. Algunos pacientes responden a la hidroxicloroquina 200mg dos veces al día. Las tetraciclinas (minociclina 100mg dos veces al día o tetraciclina 500mg cada 6-12 h) se han considerado como una opción para el EN crónico.
Tabla 3. Fármacos utilizados en el eritema nodoso.
REFERENCIAS:
Pérez-Garza, D. M., Chavez-Alvarez, S., Ocampo-Candiani, J., & Gomez-Flores, M. (2021). Erythema nodosum: A practical approach and diagnostic algorithm. *American Journal of Clinical Dermatology*, *22*(3), 367–378. https://doi.org/10.1007/s40257-021-00592-w Aróstegui Aguilar, J., Diago, A., Carrillo Gijón, R., Fernández Figueras, M., Fraga, J., García Herrera, A., Garrido, M., Idoate Gastearena, M. A., Christian Laga, A., Llamas-Velasco, M., Martínez Campayo, N., Monteagudo, C., Onrubia, J., Pérez Muñoz, N., Ríos-Martín, J. J., Ríos-Viñuela, E., Rodríguez Peralto, J. L., Rozas Muñoz, E., Sanmartín, O., … Fernandez-Flores, A. (2021). Granulomas in dermatopathology: Principal diagnoses - part 1. *Actas Dermo-Sifiliograficas*, *112*(8), 682–704. https://doi.org/10.1016/j.adengl.2021.07.011 Goyal, A., Carter, J. B., & Duncan, L. M. (2015). Subcutaneous panniculitis-like T-cell lymphoma. In *Atlas of Cutaneous Lymphomas* (pp. 83–89). Springer International Publishing.

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