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Crisis epilépticas (clasificación 2025) - The International League Against Epilepsy

Actualizado el 5 may 202512:08 a.m.
REFERENCIA: Beniczky, S., Trinka, E., Wirrell, E., Abdulla, F., Al Baradie, R., Alonso Vanegas, M., Auvin, S., Singh, M. B., Blumenfeld, H., Bogacz Fressola, A., Caraballo, R., Carreno, M., Cendes, F., Charway, A., Cook, M., Craiu, D., Ezeala-Adikaibe, B., Frauscher, B., French, J., … Cross, J. H. (2025). Updated classification of epileptic seizures: Position paper of the International League Against Epilepsy. Epilepsia. https://doi.org/10.1111/epi.18338
Esta clasificación no abarca las crisis epilépticas neonatales; además, abarca específicamente las crisis clínicas, omitiendo aquellos eventos identificados únicamente por la actividad electrográfica. Los clasificadores definen los tipos de crisis, considerados como clases biológicas con influencia directa en el manejo del paciente al guiar el diagnóstico del síndrome, las decisiones terapéuticas y el pronóstico. Las principales clases de crisis, los tipos de crisis y el nivel de consciencia son clasificadores. Los descriptores , por otro lado, son características clínicas importantes de las crisis que, junto con otros datos y modalidades clínicas, contribuyen indirectamente a dar forma al manejo del paciente. Los descriptores son esenciales para las decisiones clínicas y, en contextos específicos, pueden influir significativamente en la terapia. Las características semiológicas son descriptores (p. ej., espasmo epiléptico o mioclono en el contexto de una crisis focal). Se reconoce también la importancia de otras características relevantes, como el contexto de ocurrencia (p. ej., reflejo o relacionado con el sueño) y la localización anatómica de la zona epileptogénica. Si bien estas características no se incluyen formalmente en la clasificación de las crisis epilépticas, son valiosas en la práctica clínica e investigación. Las principales clases de crisis incluyen focales, generalizadas, desconocidas (ya sean focales o generalizadas) y no clasificadas.
Crisis epiléptica focal:
Aquellas que se originan en redes limitadas a un hemisferio. Pueden estar localizadas discretamente o tener una distribución más amplia, y pueden originarse en estructuras corticales o subcorticales. Para cada tipo de crisis, el inicio ictal es constante de una crisis a otra, con patrones de propagación preferencial que pueden afectar al hemisferio contralateral. Sin embargo, en algunos casos, existe más de una red y más de un tipo de crisis, pero cada tipo de crisis individual tiene un sitio de inicio constante.  Las crisis epilépticas tónico-clónicas focales a bilaterales son crisis focales en las que la actividad ictal se propaga a ambos hemisferios, mientras que la semiología evoluciona hacia un deterioro y, finalmente, la pérdida completa de la conciencia y la activación muscular tónica bilateral, seguidas de una fase clónica con disminución progresiva de la frecuencia, debido a un aumento gradual de la duración de los períodos de silencio que interrumpen la actividad muscular tónica.
Crisis epiléptica generalizada:
Aquellas que se originan en algún punto dentro de redes distribuidas bilateralmente y que se activan rápidamente en ellas, las cuales pueden incluir estructuras corticales y subcorticales, pero no toda la corteza. El inicio de las crisis puede parecer localizado y las crisis pueden ser asimétricas. Se eliminó la denominación “no motor” al clasificar las crisis de ausencia. El mioclono negativo generalizado ahora se reconoce como un tipo de crisis dentro de las crisis epilépticas generalizadas.
Crisis epiléptica desconocida:
Cuando existe información disponible para caracterizar ciertos aspectos de las crisis, pero es insuficiente para una clasificación clara como focales o generalizadas.
Crisis epiléptica no clasificada:
Cuando no se dispone de información para caracterizar la crisis, pero el clínico está seguro de que se trata de una crisis epiléptica. Posteriormente , a medida que el clínico dispone de más información, estas crisis pueden reclasificarse como focales o generalizadas.
Las crisis epilépticas caracterizadas por movimientos tónico-clónicos generalizados o bilaterales de origen desconocido se asocian con la mayor morbilidad y mortalidad, además de que son el principal factor de riesgo de muerte súbita inesperada en la epilepsia. Las crisis tónicas generalizadas pueden ser precedidas o seguidas por espasmos (coloquialmente llamados "espasmos tónicos"), una sacudida mioclónica ("crisis tónica-mioclónica") o una crisis hipercinética seguida de un espasmo ("espasmos tónico-hipermotores"). También pueden ser precedidas o seguidas por una crisis de ausencia. Aunque la evidencia sugiere que algunas de estas combinaciones de tipos de crisis podrían ser relevantes para el diagnóstico sindrómico (p. ej., espasmos hipermotores-tónicos en el trastorno por deficiencia de CDKL5 ), aún no se incluyen formalmente en la clasificación de convulsiones. Tenga en cuenta que los términos coloquiales derivados de la semiología, como crisis hipercinéticas (o hipermotoras), espasmos focales, crisis mioclónicas focales, crisis clónicas focales y crisis tónicas focales, se refieren a las crisis epilépticas focales como el principal tipo de crisis. Las crisis focales y las desconocidas (focales o generalizadas) se clasifican según el estado de consciencia del paciente durante la crisis epiléptica (alterada o preservada). Si el estado de consciencia es indeterminado, la crisis se clasifica bajo el término original (crisis epiléptica focal o de origen desconocido). La consciencia se define operativamente estableciendo tanto la consciencia como la capacidad de respuesta. Estos términos se explican a los pacientes y cuidadores como “la capacidad de recordar y responder de forma apropiada y normal durante la crisis”, sin embargo, en lugar de preguntarle a los pacientes y cuidadores sobre la consciencia, es aconsejable preguntar específicamente sobre el recuerdo de los eventos (consciencia) y el grado de capacidad de respuesta durante la crisis. Es posible que sea necesario recordar a los pacientes y cuidadores que la consciencia aún puede estar alterada aunque los ojos estén abiertos y el paciente intente interactuar. Tambien es importante ser precavido y considerar la amnesia epiléptica aislada como posible causa de la falta de recuerdo de las experiencias ictales, y descartar la paresia ictal o la afasia receptiva ictal como posibles causas de la falta de respuesta, siempre que sea posible. La evolución ictal ofrece información crucial, ya que puede identificar condiciones específicas, como la epilepsia de la infancia con crisis focales migratorias, y ayudar en la localización de las áreas corticales que generan las crisis epilépticas. La secuencia se deberá indicar mediante flechas que apuntan en la dirección de la evolución de la crisis (p. ej., aura epigástrica → automatismo de la mano derecha → capacidad de respuesta alterada + conciencia alterada). Los espasmos epilépticos representan un fenómeno ictal importante y su reconocimiento temprano y clasificación precisa son esenciales para un tratamiento óptimo, aunque a menudo se asocian con el síndrome de espasmos epilépticos infantiles (IESS), también pueden ocurrir en grupos de mayor edad, fuera de IESS, lo que llevó al cambio de terminología de espasmos infantiles a espasmos epilépticos. En caso de espasmos epilépticos focales (unilaterales o asimétricos) o cuando otros hallazgos, como la neuroimagen, sugieren un origen focal, debe considerarse el tratamiento quirúrgico temprano, en particular si las terapias específicas para los espasmos han fallado  Además de los espasmos epilépticos, otros fenómenos ictales motores, que incluyen mioclonías, clonus y contracciones musculares tónicas, pueden ocurrir tanto en crisis epilépticas generalizadas, como crisis epilépticas focales, donde típicamente se presentan de manera unilateral o asimétrica como parte de la semiología de la crisis focal.
Conclusión:
Si bien la clasificación actualizada de las crisis epilépticas hace especial énfasis en la semiología y puede aplicarse en entornos con recursos limitados, sigue siendo interpretativa; esto permite la incorporación de datos complementarios para identificar los tipos de crisis. En consonancia con la práctica clínica, se recomienda clasificar las crisis epilépticas considerando toda la información disponible, incluyendo la semiología y datos complementarios como el electroencefalograma (EEG), las neuroimágenes, los resultados de laboratorio y la genética.
Imagen 1. Versión básica de la clasificación actualizada de las crisis epilépticas.
Imagen 2. Versión ampliada de la clasificación actualizada de las crisis epilépticas.

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