El cáncer de mama es la neoplasia maligna más frecuente en mujeres en todo el mundo y es curable en ~70–80% de las pacientes con enfermedad no metastásica en etapa temprana. El cáncer de mama avanzado con metástasis en órganos distantes se considera incurable con las terapias disponibles actualmente. A nivel molecular, el cáncer de mama es una enfermedad heterogénea; las características moleculares incluyen la activación del receptor 2 del factor de crecimiento epidérmico humano (HER2, codificado por ERBB2 ), la activación de los receptores hormonales (receptor de estrógeno y receptor de progesterona) y/o mutaciones BRCA . Las estrategias de tratamiento difieren según el subtipo molecular. El manejo del cáncer de mama es multidisciplinario e incluye enfoques de terapia locorregional (cirugía y radioterapia) y sistémica. Las terapias sistémicas incluyen terapia endocrina para la enfermedad con receptores hormonales positivos, quimioterapia, terapia anti-HER2 para la enfermedad con HER2 positivo, agentes estabilizadores óseos, inhibidores de la poli(ADP-ribosa) polimerasa para portadores de mutaciones BRCA y, muy recientemente, inmunoterapia. Los conceptos terapéuticos futuros en el cáncer de mama apuntan a la individualización de la terapia, así como a la reducción y escalada del tratamiento en función de la biología del tumor y la respuesta temprana al tratamiento. Además de las innovaciones en el tratamiento, el acceso igualitario a los avances terapéuticos en todo el mundo sigue siendo el desafío global en el cuidado del cáncer de mama para el futuro.
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